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    16.01.2015

    Historia más allá de los títulos

    san luis
    (Por Luis Alberto Montenegro)

    Esta semana, al estar con licencia médica, no pude participar del programa del pasado Martes en el Show de Goles. Y mi ausencia lamentablemente fue aprovechada por el contertulio de Unión San Felipe, que ninguneó los colores de San Luis de Quillota, indicando soberbiamente que nuestro club “no tiene historia”, situación que de hecho generó una serie de polémicas dentro de nuestra propia hinchada. Y ya que no tuve la posibilidad de defenderme en pantalla, aprovecho esta tribuna para decirle al señor León, respetuosamente, que la historia de un club va más allá de los títulos. Y nuestro querido San Luis de Quillota tiene 95 años llenos de historia, de una historia rica, llena de triunfos, derrotas, alegrías y penas, pero por sobre todas las cosas, de mucho orgullo y cariño por nuestros colores, colores que han resistido el venderse a empresarios de otros países.

    Nuestro club, señor León, fue fundado en Diciembre de 1919, cuando Unión San Felipe – que nació de la fusión de dos clubes amateur de la zona – todavía no tenía ni pensado nacer.  Casi 30 años antes de que su club naciera, Rafael, nuestro club dominaba la escena amateur de la quinta región. Vistieron nuestros colores jugadores como Iván Mayo, Oscar Alfaro o Carlos Hill, jugadores que brillaron como jugadores profesionales y seleccionados nacionales, transformándose en leyendas del fútbol chileno del siglo 20.

    Un año antes de que su equipo naciera, señor León, nuestro equipo ganaba su primera copa de segunda división. En una historia que es digna de ser parte de un libro y pese a que nuestros archirrivales detuvieron el tren que trasladaba a nuestros jugadores hacia Los Andes. Los nuestros perdieron por no presentación, mientras que los vecinos de La Calera no supieron vencer a su rival de turno y cedieron la copa ante los canarios, que celebraron pese a que en la vuelta de Los Andes fueron atacados con pedradas en la ciudad vecina.  Un par de años después, nuestros colores eran traicionados por la dirigencia del fútbol chileno para favorecer a la Universidad Católica, decretando un descenso que aún se recuerda en nuestra ciudad y que fue vengado al año siguiente, donde los canarios destrozaron a todos sus rivales. Ese año competimos en la misma división, Rafael, y acá en Quillota le ganamos 7-1. Claro, no era tan raro en un año donde terminamos con una diferencia de goles de +50 y una ventaja de 6 puntos (equivalente a 10 puntos en la época actual) en un torneo de solo 27 fechas.

    Ciertamente no hemos brillado nunca en la primera división, salvo ese año que nos hicieron descender. Pero San Luis de Quillota fue uno de los pocos equipos chilenos que trascendió la historia estando en la segunda división. Porque el mágico San Luis de 1980, ese San Luis del Pato Yañez, el Pindinga Muñoz, el Pititore Cabrera, Uruguay Graffigna, Mario Figueroa, Moisés Berenguela, Álex Martínez, Sergio Aballay, Freddy Bahamondez, Carlos Sandoval y tantos otros que se pasearon por las pantallas de todos los canales chilenos dando espectáculo con la mítica Centauro. El equipo que será recordado por ser el primer cuadro de segunda división que tuvo un seleccionado chileno y que posteriormente se fue a jugar a España. Eso, amigo Rafael, también es historia. Por que la historia va más allá de los títulos.

    La exquisita historia de San Luis de Quillota, que partió en esa sala del Instituto Rafael Ariztía con la idea del Hermano Luis y un puñado de alumnos del instituto, ha estado marcada por la humildad, los valores, el sentido sano de la competencia y el gran cariño que jugadores, técnicos y dirigentes han manifestado por nuestra institución y que ha trascendido a través de los años. Una historia que ni siquiera los 13 años que estuvimos en tercera división fue capaz de destruir. Una historia hermosa que puedo ver cada domingo cuando veo a Pititore en el estadio, cuando converso con la señora Guillermina que sigue a San Luis desde el 54 o cuando veo a ex jugadores que pasaron hace poco por el club, como Luciano Palos, tatuarse el canario en el cuerpo. Una historia de la cual me siento completamente orgulloso y que espero, señor León, que no vuelva a pisotear jamás.

    Un abrazo, como los que usted siempre ofrece, de gol. De gol y de historia amarilla.