Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    18.02.2015

    Hasta siempre, Maestro

    lucio
    (Por Luis Alberto Montenegro)

    Hay ciertos momentos en la vida que a uno se le quedan marcados en la conciencia, y con el paso de los años, es fácil recordar donde estábamos y qué hacíamos cuando ese momento llegó.

    El garabato que eché al aire este 14 de Febrero, cuando en la esquina de Maipú con O’Higgins camino a comprar un almuerzo para celebrar el día del amor quedará presente en mi recuerdo como uno de esos momentos en la vida que de seguro recordaré en muchos años más. Iba precisamente caminando por la calle camino a comprar cuando se me ocurrió tomar mi teléfono, revisar Twitter y enterarme de la partida del más grande periodista que he conocido en lo que llevo de vida: Don Lucio Fariña Fernández.

    Ya estaba lo suficientemente golpeado con la noticia del alejamiento de nuestro querido Pepe Silva de la tienda amarilla cuando ocurrió una de esas cosas que uno cree que jamás llegará a pasar. Y es que cuando era más joven llegué a creer que Lucio Fariña sería de esas personas que no se nos iría jamás. Pese a que los años ya hacían mella en su salud, se las arreglaba para ir al estadio a ver a su querido San Luis al municipal que luce con orgullo su nombre, un homenaje en vida que nuestra municipalidad le hizo hace más de 10 años y con justa razón: Lucio Fariña es toda una institución en nuestra zona, y su legado de seguro será recordado por muchas generaciones.

    Desde muy pequeño crecí escuchando Tribuna Deportiva. Desde pequeño me encantaba el himno que sonaba indicando el comienzo del programa. Con los años me enteré que el programa de Don Lucio – que ha transitado por varias radios de Quillota – es el programa deportivo más antiguo de la radio chilena, con 60 años cargados de historia no sólo canaria, sino que de todo el deporte de nuestra ciudad.

    Lucio Fariña Fernández tuvo el honor y el privilegio de ver cada uno de los títulos profesionales del cuadro canario; vio al mítico San Luis del 55, que salió campeón pese a perder por no presentación ante Trasandino en la última fecha. Pudo ver al mejor San Luis de todos los tiempos, el del 57 y 58, una verdadera aplanadora amarilla. Gozó con la magia de Pititore, Pindinga, Pato Yañez y el genial Guatón Bahamondes, sufrió el descenso a tercera pero pudo vernos volver al fútbol grande. Y antes de dejarnos, alcanzó a ver a nuestro equipo nuevamente en primera de la mano de Diego Osella. Un privilegio que muy pocos en nuestra zona pueden compartir con orgullo.

    El ex premio nacional de periodismo transformó su nombre en leyenda gracias a su caballerosidad a toda prueba, su entrega, profesionalismo y sabiduría. Tuve la suerte de compartir un par de conversaciones con él, en el estadio y en la plaza, siempre hablando del cariño que compartimos por estos colores.

    Ayer un amigo de Santiago, enterado de la noticia a través de los distintos portales de noticias, me preguntó – algo incrédulo – si en realidad don Lucio era tan importante. “Sin duda” – le respondí. “Lucio Fariña es tan importante para los quillotanos como lo fue el gran Julio Martínez para el periodismo deportivo en televisión”. Y es que – con mucho respeto digo esto – más que decir que Lucio Fariña era el JM de la radio, yo diría que Julio Martínez era el Lucio Fariña de la televisión.

    Hasta siempre, Don Lucio. Hasta siempre, MAESTRO. Espero que el día que Dios me regale un hijo, pueda llevarlo al estadio y contarle la magnifica leyenda que hay detrás del nombre de nuestro principal coliseo deportivo. Nos vemos en un tiempo más, en la tribuna amarilla celestial.