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    27.04.2015

    El 29 de la gente

    flaco

    Sin lugar a dudas este fin de semana tuvo una carga emotiva extraordinaria para los hinchas de San Luis de Quillota. Emociones que partieron con la ajustada victoria de los amarillos ante Iberia – hasta con un amago de incendio de por medio – y que prosiguieron el domingo con un particular invitado de piedra. Un invitado que es recordado con particular cariño por la hinchada amarilla.

    Alejandro Fiorina comenzó su carrera en Estudiantes de la Plata, en su natal argentina. Luego de pasar por algunos clubes de su país y un equipo brasileño, llegó a Quillota el 2013, junto otros desconocidos como Elías Borrego o Diego Auzqui. De apariencia desordenada y andar pausado, el flaco comenzó a inscribir su nombre en la historia amarilla y en el corazón de la hinchada aquella gloriosa jornada de Copa Chile ante Colo Colo en Quillota. Tras un espectacular pase de Meneses, el argentino clavaría un zapatazo mágico que Villar no pudo contener, entregándole un triunfo histórico a los amarillos ante el cuadro más ganador en la historia del fútbol chileno.

    A punta de goles, sacrificio y dosis de talento, el “29 de la gente” sacó adelante a una alicaída escuadra amarilla que no dio pie con bola en el segundo semestre del torneo pasado. Anotando siempre goles claves, como los dos goles en la semifinal de ida con Coquimbo o el gol de la ilusión en aquella maldita final con Barnechea. Fiorina fue uno de los pocos que salvó la plata en aquella debacle que nos dejó en la B un año más, pese a haber sido punteros casi toda la temporada 2013/2014.

    Quizá por lo mismo nadie entendió como es que no se le renovó contrato al espigado delantero. Obligado a buscar nuevos aires, recaló en Coquimbo Unido. Sin embargo su estadía en Quillota al parecer caló hondo en el corazón del rosarino, que no dejó de estar pendiente de lo que pasaba con San Luis y con sus hinchas a lo largo de esta temporada. Imposible es olvidar lo demacrado que lució cuando dio el pase gol con el que Renato Tarifeño abrió la cuenta en el empate 1-1 entre canarios y piratas en la primera rueda, o los cálidos aplausos con los que la gente lo despidió cuando volvió a visitar Quillota meses después. Esto sumado al intenso cariño que muchos hinchas le profesan (le profesamos, me incluyo) a través de las redes sociales, donde “la banda del flaco” suma cada vez más adherentes.

    Y es quizá por lo mismo que el partido de este fin de semana tenía un sabor distinto para el 29 de la gente. Luchando intensamente por zafar del descenso, Coquimbo tenía la difícil visita de San Felipe y Fiorina sabía que tenía una posibilidad de devolver un poquito del inmenso cariño que le ha entregado la gente de Quillota. Cuenta el mito que a más de uno le prometió ese gol que diera un empujoncito más a los canarios para lograr el sueño del ascenso. Y cumplió. Porque Fiorina, ese flaco desordenado que habla poco y se para lento cuando lo tiran al suelo, es especialista en hacer goles importantes. No solo para los colores que defiende ahora – que siguen siendo amarillo y negro – sino que para los colores que rápidamente se apropiaron de su cariño: Los de San Luis.

    La dedicatoria que hizo por Twitter al pueblo canario fue el final perfecto de uno de los últimos capítulos de este largo libro del ascenso, un libro que podría cerrarse de una vez por todas este fin de semana y que tuvo dentro de sus invitados especiales al hombre de los goles importantes, al 29 de la gente, al inolvidable Alejandro Fiorina.