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    24.05.2013

    ¡El Dittborn no se entrega!

    arica

    Universidad Católica quiere ser campeón y promete golear por más de cuatro goles a San Marcos de Arica… tal vez los cruzados no asumen que en toda la temporada no han goleado a nadie. Tal vez quieren dejar atrás esa chapa de eternos segundones. Pero los cruzados no están informados que a San Marcos nadie le ha ganado en casa por mas de un gol de diferencia en todo este “chanta” torneo. Tampoco saben que los fieles hinchas ariqueños están agotando las entradas porque quieren despedir al Bravo con todo, demostrando que la fama de hincha fiel se la han ganado con aguante por el equipo.

    Y si la historia pesara un poco, también sería bueno que supieran que en partidos oficiales Arica está por sobre la UC en resultados: dos triunfos de Arica, tres  empates y sólo un triunfo de la UC. Además, el cuadro cruzado NUNCA ha ganado en el mundialista Estadio Carlos Dittborn (empate 1-1 el año 1982; Arica ganó 1-0 en 1984 y nuevamente triunfo de Arica 2-1 en 1985). Así, aunque sea mínima, podemos decir que existe una paternidad en Primera División y un invicto como local que se va a mantener.

    Las legítimas pretensiones de los jugadores y la mayoría de los hinchas de la Universidad Católica rayan en la soberbia deportiva, asumiendo una falta de compromiso y vergüenza deportiva del plantel del cuadro Santo que les permite pensar en ganar y si es necesario en golear. Pero las cosas, como siempre, se ven muy distintas desde Santiago, la cobertura de prensa no llega hasta el extremo norte para ver cómo el plantel entrena como si el campeonato comenzara recién el domingo. Tampoco saben que la expectación no hace más que motivar a los Bravos y los ariqueños que queremos despedir esta corta experiencia en primera diciendo que a Arica le falto campeonato, que en cinco meses después de veintisiete años el margen de error era muy grande y lo pagamos caro, pero también queremos demostrar que estamos listos para volver, que esto no es un adiós sino un hasta pronto y qué mejor manera de hacerlo que ayudando a los grandes méritos que tiene la Cato para ser -nuevamente- vicecampeón.

    El ariqueñismo es un sentimiento que muy profundo aparece cuando hay que defender lo que es nuestro. Con garra, amor y determinación. Esta vez nos corresponde defender el honor, el mismo honor que se enmancilló el año 1985 cuando Cobreloa campeonó en nuestro estadio y de paso nos dejó por 27 años en Segunda División. Esa fue la última vez que un equipo, que no fuese San Marcos, dio una vuelta olímpica en Arica. Y ese  es un derecho que sólo debe estar reservado para nuestro equipo. Esa sensación no la queremos repetir, por eso la hinchada le pone presión a los jugadores y les recordará los noventa minutos de juego  que ¡El Dittborn No se Entrega!