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    02.09.2014

    El aprendizaje dirigido a la vida

    finlandia
    (Por Eduardo Ahrens)

    “Estábamos obligados a aprendernos la lección y nos examinaban para comprobar lo que habíamos aprendido; en los ocho años, ningún maestro nos preguntó siquiera una vez qué queríamos aprender, y brilló completamente por su ausencia ese entusiasmo estimulante que todo joven anhela en secreto”.

    ¿Te imaginas quién y en qué momento dijo esto? ¿Será algo que los estudiantes de Chile podrían decir?

    Esto fue escrito en el año 1942 por uno de los grandes escritores que ha visto este siglo; Stefan Zweig. Pareciera ser que el modelo educativo en Chile no se ha movido mucho en los últimos 100 años, donde predomina una sala de clases con un profesor adelante y 30 o 40 estudiantes sentados escuchando lo que el profesor dice, o en el peor de los casos, copiando lo que escribe en la pizarra.

    Afortunadamente cada vez son más los colegios que se enfocan en desarrollar proyectos innovadores y que toman en cuenta la singularidad de los estudiantes.

    Finlandia

    Mucho se habla sobre el sistema educacional de Finlandia y la verdad es que es difícil no hacerlo. Este se basa en la confianza entre estudiantes y profesores y en la participación que tienen los alumnos en las clases. Ellos debaten y conversan sobre la educación que reciben, lo mismo que los profesores.

    Las clases se enfocan en enseñar a pensar, no a memorizar. En el documental The Finland Phenomenon se muestra como un profesor de matemática busca que los estudiantes descubran el teorema de Pitágoras, en este caso, el profesor no se limita a entregarles la fórmula matemática, sino que va más allá en el proceso de aprendizaje.

    Las claves del sistema finlandés son tres: la familia que apoya al estudiante, los estudiantes que tienen un profundo sentido de responsabilidad y los profesores que confían en los estudiantes. Para ser profesor en Finlandia es necesario tener una profesión y un Magister. En el último año, sólo el 10% de los postulantes lograron ser profesores. Pero esto no es simple, Finlandia se demoró 25 años en desarrollar el pilar de su educación: la confianza.

    Nuevamente, Zweig

    “Era un aprendizaje apático e insulso, dirigido no hacia la vida sino al aprendizaje en sí, cosas que nos imponía la vieja pedagogía. Y el único momento realmente feliz y alegre que debo a la escuela fue el día en que sus puertas se cerraron a mi espalda para siempre”

    Cuando un colegio no está enfocado en formar como persona no está cumpliendo su principal función, que es formar ciudadanos que sean capaces de vivir en sociedad de manera responsable y respetuosa. Los estudios, ya sean escolares o profesionales no puede ser una meta en sí misma, sino un medio para lograr algo, que se traduce en lo que la persona va a ser (no a hacer) por el resto de su vida.

    Lo más preocupante es que no es algo nuevo, Zweig lo escribió hace más de 60 años, y ahora en el 2014, seguimos enfrascados en una discusión por hacer reformas sin preguntarnos primero, cuál es la finalidad de la educación, qué es lo que queremos lograr con educar a las nuevas generaciones. Si la intención de todos los cambios es que todos tengan las mismas oportunidades, nos estamos quedando atrás, claramente es un paso fundamental, pero es sólo eso, un paso.

    La búsqueda de un proyecto educativo

    Entre las escuelas más innovadoras del mundo hay un factor en común: un proyecto educativo claro que apunta a desarrollar las habilidades de los estudiantes, considerando a cada uno como una persona que aprende de manera distinta. La mayoría de las veces, estas habilidades son blandas y tienen relación con la manera en que se enseña. Nuevamente el escritor habló sobre esto hace muchos años, al referirse a sus años en el colegio: “(…) y si se hubiese llevado a la práctica de una manera atractiva y estimulante, habría podido constituir la base de una educación fructífera y bastante universal”. Hay tantas maneras de aprender como cantidad de estudiantes, es por eso que los finlandeses, utilizando el sentido de responsabilidad, prácticamente no tienen evaluaciones, lo que según ellos hace que cada estudiante pueda desarrollar su propio estilo de aprendizaje.

    No tenemos para qué ir tan lejos

    Existen ejemplos mucho más cercanos, el más llamativo es Medellín, capital de la Región de Antioquía en Colombia. Luego de ser víctimas de uno de los periodos de violencia más brutales de los últimos tiempos y de haber sido catalogada en los noventa como la ciudad más peligrosa para vivir del mundo, ahora es un ejemplo de los cambios que puede generar la educación. A través del plan “Medellin, la más educada” ahora es una de las ciudades más innovadoras.

    Este es un claro ejemplo de un proyecto educacional a largo plazo que tiene una meta clara: reducir la violencia y la delincuencia a través de la educación.

    Ahora viene la pregunta más importante… ¿En Chile existe una meta a la que estamos apuntando con la reforma educacional? ¿Está claro qué es lo que queremos lograr, o son sólo medidas, por cierto necesarias, que obedecen a un descontento generalizado, pero sin tener una base sólida enfocada en un fin?

    Finlandia se dio cuenta que su futuro económico estaba en el capital humano de su población, Medellín creyó que se podía salvar una ciudad hundida en la violencia, el narcotráfico y las guerrillas. Ambos optaron por generar los cambios a través de la educación, la parte interesante acá es que los dos países tenían muy claro qué es lo que querían lograr.

    La reforma educacional deja afuera muchas aristas, todo lo que se propone debería ser sólo el punto de partida, vamos a tener igualdad y gratuidad, pero para acceder al mismo sistema educacional que lleva más de un siglo en el país y que ya es hora de renovar y reencauzar.