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    03.10.2014

    La otra educación

    mafalda
    (Por Nicolás Melgarejo)

    El PC y yo

    Recuerdo la primera vez que tuve contacto con un computador, era 1992 y mi primo Ángel me enseñó lo que hacía en una computadora (de procesador 286). Puedo decir que quedé flechado, era como si hubiese descubierto todas las cosas en una cosa.

    La línea de comandos

    No había entornos gráficos más que números y letras verdes en una pantalla de fondo negro, pero se podían hacer cosas geniales como enseñarle al pc a hacer tareas repetitivas. Ángel era estudiante de ingeniería de la USACH por lo que tenía acceso a las últimas novedades del ámbito de la tecnología. Me contó de algo llamado internet que conectaba a todos los PC del mundo, con el que podías comunicarte libremente. Recuerdo una frase por sobre todas “el internet está hecho en esencia para que las cosas sean gratuitas, para compartir.”

    Aprender sin prejuicios

    Mi primo quedó tan entusiasmado con mi interés que empezó a hacerme clases de matemática, física y programación.  Aún no cumplía los 7 años cuando aprendí a programar en Pascal, a diagramar páginas web en lenguaje HTML y a hacer animaciones en Adobe Flash. Tenía apenas 7 años, sin prejuicios sobre lo que debía o no saber a esa edad. Relación con algo de la escuela: cero.

    Aprendizaje significativo

    ¿Tengo recuerdos de la escuela a esa edad? ¿Algo significativo de la escuela en esos años? La verdad es que no los tengo. Pero sí recuerdo el impacto que me generó conocer la enciclopedia Encarta 93. Fue impactante ver todo lo que se podía aprender en un mismo lugar.; Textos, imágenes, videos y animaciones de todos los temas que se te ocurriera buscar. Era fascinante la posibilidad de divagar entre diferentes temas relacionados unos con otros mediante hipervínculos. De hecho los aprendizajes fuera de la escuela han sido tan significativos en mi vida que tienen repercusiones hasta el día de hoy en lo que hago y quiero seguir haciendo.

    Los muros de la escuela

    La tecnología era un mundo excitante donde los potenciales eran infinitos. Cuando mi madre me regaló mi primer PC, me generaba mucha alegría pensar en todo lo que se podía hacer y crear en un PC.

    Por otro lado mi escuela tenía los PC del proyecto Enlaces, pero la sala estaba cerrada con candado porque eran instrumentos misteriosos y costosos que los profesores no sabían ocupar y  por lógica los estudiantes tampoco sabían usarlos. La escuela iba por una recta paralela a mi vida, no integró en el aprendizaje ninguno de los cambios importantes que vivíamos tecnológicamente.

    Dado que no hay cosa más tradicionalista que la educación formal, aseguraría que las escuelas siguen igual o más alejadas del contexto extraescolar de los estudiantes, de sus intereses, gustos, necesidades y ambiciones.

    La educación no formal

    La educación no formal, entendida como el conjunto de todos los aprendizajes que logramos  y que no están directamente dirigidos a la obtención de los grados propios del sistema educativo institucionalizado, componen más de la mitad de toda la educación de nuestra vida. La educación no formal está ligada con nuestros gustos, y por lo tanto, con nuestra felicidad. La educación no formal depende de nosotros mismos, nos da luces en la búsqueda de ese anhelo que todos tenemos: Trabajar en lo que nos gusta.

    En la Unión Europea tienen desde 2007 leyes que regulan, fomentan y validan la educación no formal considerando los siguientes puntos centrales:

    - Su complementariedad con el  aprendizaje y la formación formales.

    - Su planteamiento centrado en  el educando y en la participación de los jóvenes.

    - Su carácter voluntario ligado a las necesidades, las aspiraciones y los intereses de los jóvenes; puede constituir una fuente adicional de formación y una posible vía hacia la educación formal; estas actividades son especialmente importantes para los jóvenes con menos oportunidades.

    - La amplia y variada gama de ámbitos en que se desarrolla.

    ¿Cuánto talento y potencial estaremos perdiendo en Chile? ¿Cuál será el porcentaje de niños y niñas a los que el sistema formal no ha podido entregar las herramientas necesarias para desarrollar sus intereses?

    Ya es el momento de dar a la educación no formal la importancia que le corresponde en el mundo de hoy, debemos darnos cuenta que el proceso de enseñanza-aprendizaje dura toda nuestra vida, y que aprovechando las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se abren caminos nuevos para desarrollarnos como personas más felices.