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    21.10.2013

    Pudo ser mejor

    wanderers
    (Por Juan Enriquez González)

    Pese a crearse las oportunidades de gol más claras durante el partido, Santiago Wanderers no fue capaz de reflejar su buen partido en el marcador, siendo finalmente derrotado por Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo, mucho castigo para un equipo que tuvo todo para ganar el encuentro.

    Un curioso e innecesario homenaje, por parte de Universidad Católica a Jorge Ormeño, fue el puntapié inicial de esta historia que enfrentaba a uno de los líderes del campeonato con un Santiago Wanderers precedido de tres victorias en línea.

    Un primer tiempo equilibrado en el cual, pese a no tener la pelota, el Decano se paraba de buena forma en la precordillera. A diferencia del partido frente a Universidad de Chile, esta vez no se le tuvo miedo al rival, apostando a conseguir un empate sin goles, sino que el equipo buscaba imponer sus términos para quedarse con los tres puntos.
    Sin embargo, el esquema no era el mismo de partidos anteriores. La gran figura de las últimas fechas, Boris Sagredo, dejaba su lugar como conductor para cargarse a la franja izquierda para frenar las subidas de los laterales volantes rivales. Defensivamente funcionó a la perfección, sin embargo el equipo quedó partido, perdió la profundidad que se ganó apostando con Sagredo como conductor en los últimos partidos.

    El juego del Decano pasaba por Sebastián Méndez, quien barría todo delante de los centrales y era el principal agente creador del equipo, al lado de un ausente Ormeño. El capitán por su parte se veía perdido, siendo anticipado con mucha facilidad y perdiendo pelotas fáciles en la salida que terminaron siendo los ataques más claros del equipo local.

    Con un equipo partido, los más perjudicados eran los atacantes Pol, Donoso y López Macri; quienes solo eran alimentados por pelotazos desde mitad de cancha vía Sebastián Méndez. Pese a todo, las llegadas más claras fueron para el equipo caturro vía pelota parada, la pelota era de la UC pero el control del partido era del Decano.

    El segundo tiempo continuó de la misma forma, pero con el correr de los minutos el partido se abrió, y pese a carecer de profundidad debido al nulo protagonismo de Boris Sagredo en la conducción y el flojo partido de Ormeño, Santiago Wanderers llegaba al arco rival favorecido por una desordenada defensa cruzada. Matías Donoso lo perdía en tres ocasiones solo frente al arquero y cerraba un mal partido, seguramente influido por su estado gripal.

    Cuando el equipo cruzado no se encontraba en cancha vino el gol de Michael Ríos y el extraño cambio de Ivo Basay, reemplazando a un jugador a diez minutos de haber ingreso. Finalmente, un par de minutos después se iría expulsado Sebastián Méndez y el partido se terminaba.

    En el papel perder con Universidad Católica (líder del torneo) en condición de visitante es posible y probable, sin embargo luego del partido queda la sensación de que Santiago Wanderers regaló el partido.

    Por un lado están los goles perdidos, los que siempre pasan la cuenta frente a un equipo con delanteros peligrosos, sin embargo hay un aspecto ya recurrente en Santiago Wanderers que nuevamente pasó la cuenta en este partido, esto es la pésima lectura del partido por parte de la banca.

    Curioso, por decir lo menos, resulta que Santiago Wanderers no realice cambios sino cuando estos se vuelven una obligación como fue la lesión de Agustín Parra en este partido, pero más curioso aún es que estos cambios no sigan una idea de juego.

    ¿De qué sirve hacer ingresar a Cellerino a quince minutos del final si no había un habilitador en cancha?

    ¿Para qué plagar la banca de volantes ofensivos si no se hace ni siquiera el amague de hacer ingresar a alguno de ellos?

    ¿Para qué mantener en cancha a jugadores (Ormeño con la cabeza en cualquier parte y Donoso perdido con un evidente estado gripal) que en 75 minutos demostraron no estar metidos en el partido?

    Resulta preocupante que pese a leer muy bien los partidos en la previa el técnico no sepa que hacer en el transcurso del encuentro, perjudicando el juego del equipo, no es coincidencia que Santiago Wanderers se desarme a medida que el reloj avanza.

    No éramos los mejores antes del partido y no somos los peores luego de la derrota. Pero no se puede aspirar a clasificar a una copa internacional o pelear los primeros lugares en base a una racha positiva, fue lindo soñar con aspirar a algo más por un rato, incluso se pudo conseguir, pero el partido se encargó de devolvernos a nuestra realidad, para estar arriba aún falta.