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    02.12.2013

    Nada nuevo bajo el sol

    cobresal
    (Por Juan Enriquez González)

    Luego de 16 horas de viaje arribábamos al campamento minero de El Salvador, nos recibía una calurosa tarde, digna del desierto más árido del mundo. Entre anécdotas varias, el viaje se hacía más corto y por momentos olvidábamos la penosa realidad futbolística del Decano.

    Una cincuentena de caturros llegamos al Estadio El Cobre de El Salvador, quizás no pensando en ver un buen espectáculo, sino en que los jugadores reconocieran el esfuerzo de la gente que se hizo presente en quizás el estadio de más difícil acceso en todo Chile, solo para verlos una vez más.

    La formación que se había entrenado durante la semana fue cambiada a última hora para regresar al 3-5-2 que pocos resultados positivos entregó en la primera parte del campeonato. Así, Santiago Wanderers saltaba a la cancha con Viana; Luna, Prieto, Abarca; Méndez, Ormeño, Opazo, Schultz, Sagredo; Pol y Donoso.

    La tradición dice que los partidos en su mayoría se pueden dividir en dos o tres momentos, condicionados por incidencias relevantes como goles, expulsiones, penales,etc. Sin embargo, el partido entre Cobresal y Santiago Wanderers fue el mismo de principio a fin.

    Cobresal presionaba tratando de hacerse del control del balón y Santiago Wanderers absolutamente desordenado apostaba por un pelotazo que pivoteara Donoso, buscando compañía con Pol y Sagredo. Por su parte, la defensa no mostraba la solidez de los partidos anteriores, Viana se convertía en figura una vez más y Luna en su función de líbero debía reventar sin asco la pelota frente a los ataques rivales vía pelotazos cruzados.

    El gol del Decano nuevamente fue un accidente, una jugada individual de Boris Sagredo, quien avanza por el centro y remata de media distancia, dejando parado al arquero local ¿Por qué somos tan categóricos con esta afirmación? Porque el equipo porteño solo llegó al arco rival dos veces más, donde se incluye un contragolpe cuando el partido finalizaba y Cobresal estaba jugado en ataque.

    El empate de Cobresal ponía algo de justicia en el marcador y dejaba en evidencia la nula marca de los laterales volantes de Santiago Wanderers, tanto el habilitador como el definidor estaban absolutamente solos.

    Luego vinieron los peores minutos del equipo verde, en los cuales Cobresal fácilmente pudo quedarse con los tres puntos. Los cambios que introdujo Ivo Basay, como de costumbre, no produjeron efectos positivos, de hecho se jugó peor de lo que se estaba haciendo. Lo de Cellerino ya llega a ser insultante, es increíble que el jugador más alto y fornido de la cancha no pueda ganar una pelota dividida.

    Por otro lado el esquema no dio resultados ni ofensiva ni defensivamente, los laterales volante rara vez pasaron al ataque, no siendo una alternativa de descarga para Sagredo u Ormeño ni compañía para Pol o Donoso, un par de descuelgues que terminaron en el mejor de los casos con corners a favor del Decano es muy poco si se apuesta por un 3-5-2.

    Lo entretenido del viaje y todo lo que lo rodea a ratos hacen olvidar lo mal que se ve el equipo en la cancha. Sin embargo, al momento de finalizar el partido el sentimiento general es de rabia, porque el sacrificio de llegar tan lejos es grande y lo mínimo que se puede esperar es que los jugadores respondan, que muestren algo de actitud. Pero parece que eso es demasiado pedir con este cuerpo técnico, el plantel sicológicamente está muerto.

    Queda una fecha y la realidad en la tabla de posiciones ya no cambiará. Por desgracia el 2014 comenzará, una vez más, con la consigna de mantener la categoría, a lo que nos tiene acostumbrados la Sociedad Anónima desde el regreso a Primera División.

    El desempeño del equipo es horrible, no hay una idea de juego, no hay un esquema definido, no hay trabajo sistematizado, no hay respuestas positivas frente a la adversidad y hay muchos jugadores que no tienen nivel de Primera División ¿No sería mejor darle la oportunidad a jugadores de casa? Todo indica que si, sin embargo con Ivo Basay esto es imposible y hasta ahí llega la chapa de “equipo formador”

    Esperemos se le gane a Antofagasta pensando en el descenso 2014 y al otro día la dirigencia tome la decisión de despedir a Ivo Basay y todo su cuerpo técnico. No hay puntos, no hay fútbol, no hay promoción de juveniles y no hay actitud. No hay Santiago Wanderers.