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    30.12.2013

    Inoperancia dirigencial

    basay
    (Por Juan Enriquez González)

    Se acostumbra a decir que el ser wanderino es sinónimo de sufrimiento. Sin embargo, desde que el Decano está administrado por una sociedad anónima este sentimiento ya no queda radicado solo al partido del fin de semana. Porque temporada tras temporada el hincha debe lidiar con la inoperancia dirigencial al momento de reclutar nuevas incorporaciones para el equipo.

    Vamos a la situación actual, hace unos días el Decano perdió cinco jugadores, de los cuales ninguno mostró un rendimiento aceptable y ahora tiene la posibilidad de incorporar cuatro nombres para el semestre que viene. Sin embargo, a menos de una semana del inicio del campeonato Santiago Wanderers solo ha confirmado un refuerzo, el cual llega a Valparaíso bajo la modalidad de préstamo por apenas seis meses.

    De lo demás no sabemos nada más que rumores que terminan cayéndose con el correr de los días. Suenan nombres que sí serían aporte ¿Pero por qué nunca llegan a vestirse de verde? Porque la dirigencia caturra no está interesada en invertir. Por todos en el medio es sabido que Wanderers pretende conseguir jugadores de nivel a precios irrisorios y obviamente jamás comprando, solo pidiendo prestado. Estas condiciones no son motivantes para ningún jugador, más aún tomando en cuenta el actual nivel del equipo. En esta situación no debe extrañarnos que al Decano lleguen jugadores que están cesantes o cortados en sus equipos.

    Por otro lado, en esta temporada hemos tenido la lucha de egos entre la dirigencia y el DT Ivo Basay. En un comienzo se le quitó el piso al técnico en cuanto a refuerzos, pero con el tiempo este nefasto personaje comenzó a tener injerencia en cuanto a las contrataciones, claramente para mal, el rey del error obvio no podía ser menos.

    Entre los nombres que sonaron por parte de la dirigencia estaba el de Mariano Torres, un habilitador de buena pegada que era visto con muy buenos ojos por parte de los hinchas aún antes de terminar el campeonato 2013, sin embargo Ivo Basay lo descartó. Por contrapartida solicitaba a Lucas Wilchez para dicho puesto, suplente en Argentina con un mal paso por Colo Colo. También insistió por Rodrigo Díaz de Iquique, quien cuenta con lesiones crónicas, entrena poco y nada durante la semana para rendir no más de 30 minutos el día del partido.

    Continuando tenemos el vergonzoso caso de Mauricio Arias para la plaza de lateral izquierdo, esa que Ivo Basay dijo que iba a ocupar con Juan Abarca y ya sabemos qué pasó. El lateral izquierdo que fuera campeón con Everton representa todo lo que el wanderino detesta, un jugador frío, apático, quejoso, mal intencionado y hasta cobarde en la cancha. De verdad, alguien que pida a Mauricio Arias para Santiago Wanderers no tiene idea en el club que está.

    La situación actual es que el equipo volvió a despotenciarse, se continúa con la modalidad de los préstamos, los mejores jugadores que suenan no llegan porque la dirigencia no está dispuesta a invertir y como si fuera poco existe una disputa interna con el DT. Así no se puede.

    Nadie se lamenta la partida de Leandro Torres o Nicolás López Macri, pero resulta frustrante que al igual que en las últimas temporadas los primeros en partir sean quienes llegaron como refuerzos con la misión de subir el nivel del plantel.

    Santiago Wanderers S.A. tiene una historia que se repite cada fin de campeonato, parte un gran número de jugadores, en su mayoría refuerzos venidos a préstamo que no rindieron, y se contrata un número menor para el campeonato venidero. El plantel se despotencia en número año a año, bajo la excusa de que se privilegia cantidad por sobre calidad, una que rara vez aparece y luego se intenta justificar el bajo rendimiento con el discurso aprendido del equipo en rodaje.

    Esto es una muestra más de que en Santiago Wanderers no existe un proyecto deportivo. Son insultantes las declaraciones en cuanto a ser protagonistas, luchar por una copa internacional o ser campeones si no son capaces de contratar cuatro jugadores antes de la primera fecha, o invertir para incorporar refuerzos de nivel (Marcos Sebastián Pol llegó gracias a un particular), o comprar el pase de algún jugador. También podríamos hablar de la tremenda mentira de “club formador” que tanto defiende la sociedad anónima ¿Cuántos jugadores han pasado con éxito de las divisiones inferiores al primer equipo en los últimos años? Eso da para otra columna.

    No es ser pesimista, es ser realista, hoy Santiago Wanderers tiene menos que el campeonato pasado y las cosas no parecen cambiar para bien. Ilusionarse con un mejor rendimiento no vale la pena.