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    14.01.2014

    Un equipo sin rumbo

    basay
    (Por Juan Enriquez González)

    Santiago Wanderers apenas pudo empatar a dos goles frente a Palestino ayer en Quillota. Pese a remontar un dos a cero en contra, el problema del equipo es claramente la nefasta conducción técnica que tiene desde la banca. No es casualidad que el mejor partido en meses del equipo haya sido luego de un largo período durante el cual Ivo Basay no realizó prácticas de fútbol.

    El Decano salía a la cancha ayer con los mismos titulares del partido frente a Audax Italiano, pero con un cambio posicional, Mauricio Prieto pasaba a la banda izquierda. De esta forma, Oscar Opazo iba a la banda derecha y Ezequiel Luna al centro de la zaga.

    Pese al cambio posicional no se logró la solidez defensiva esperada, en primer lugar por ser una defensa improvisada, al no estar trabajada ni mecanizada todos corrían para cualquier parte tratando de cubrir los errores de sus compañeros. Como consecuencia inmediata teníamos tremendos espacios en defensa que fueron bien aprovechados por los jugadores rivales.

    Por otro lado se perdió peso ofensivo, porque por muchas ganas que le ponga Mauricio Prieto, el jugador no tiene la habilidad ni capacidad técnica para sacar un centro a la carrera o tocar de primera con Matías Mier, como lo hacía Oscar Opazo frente a Huachipato, antes de que Ivo Basay le prohibiera pasar constantemente al ataque.

    Si no existen laterales en el equipo y no se le va a dar la oportunidad a los jóvenes para ocupar ese puesto, no se puede jugar con cuatro en defensa. Por un lado queda un desorden tremendo que facilita mucho el ataque del rival y, por otro lado, los laterales volantes no tienen con quien asociarse porque los laterales no pasan al ataque o no saben cómo hacerlo.

    Luego del partido frente a Audax Italiano dijimos que lo más probable era que se repitieran los mismos problemas de profundidad frente a un rival que se cierra bien atrás. Dicho y hecho, Santiago Wanderers ayer era incapaz de acercarse con peligro al arco de Felipe Nuñez. Entonces, era muy fácil para Palestino marcar al único delantero del equipo y custodiar las bandas de las cuales provenían centros apurados y por compromiso.

    Santiago Wanderers no sabía qué hacer frente a la defensa de Palestino, porque no contaba con un habilitador para romper la línea defensiva con pases filtrados. Boris Sagredo retenía la pelota y la perdía a los pocos segundos y nuevamente Jorge Ormeño ya en la desesperación debía comandar el ataque caturro. Desde la banca no habían respuestas.

    Al igual que frente a Audax Italiano, el cuerpo técnico no preparó el partido tomando en cuenta el estilo de juego del rival, sabiendo que el equipo requería de variantes ofensivas para superar defensas cerradas. Si esto no fuera suficiente, durante el partido daba la sensación de que en la banca no tenían idea que hacer para cambiar la situación. Con el 2-0 en contra se llamó a Parra para ingresar, pero gracias al descuento inmediato se deshizo el cambio, luego al ver que el partido no cambiaba se determina el ingreso de Parra pero por Mier, llevando a Sagredo a la izquierda y a Ormeño como diez, una improvisación total que obviamente no trajo resultados.

    Los goles llegaron casi de forma fortuita y los últimos minutos ilusionaron con la victoria pero solo gracias a pelotazos de Jorge Ormeño para los jugadores más en ofensiva, solo con ganas se logró empatar. No se podía pedir fútbol si el estratega no sabe que hacer ni cuando hacerlo, hoy el equipo para lograr goles depende de la inspiración y ganas de sus jugadores, no vale la pena pensar en ver un funcionamiento colectivo aceptable en cancha.

    Equipo hay, pero necesitamos a un cuerpo técnico que sepa aprovecharlo. ¿Cuántas fechas le quedan a Ivo Basay? Espero que no llegue al nuevo estadio Playa Ancha de Valparaíso.