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    04.02.2014

    La verdadera cara de la dirigencia wanderina

    basay
    (Por Juan Enriquez González)

    Después del partido frente a O’Higgins había rabia, molestia y frustración. La derrota no era lo que más dolió en el hincha wanderino, sino que fue el ninguneo público de Ivo Basay a Santiago Wanderers y Valparaíso.

    Más allá del sentir desagradable había una pequeña ilusión, esta era que por fin Ivo Basay fuera cesado de su cargo y volviera en algo la tranquilidad al plantel y a los hinchas ¿Por qué se pensaba esto? Porque aunque ya no tenía relación con el paupérrimo rendimiento en la cancha y su consecuencia en cuanto a puntos conseguidos (la directiva ya había demostrado que esto no era tema para ellos ratificando al técnico terminado el año 2013), la ilusión iba porque para toda persona ligada a Santiago Wanderers era inconcebible que el técnico declarara lo que declarase, y más allá de todo cuestionamiento futbolístico, era un razón de peso para que los dirigentes terminaran con la nefasta era Basay.

    Más allá de rumores, nada de esto ocurrió. Apenas apareció una declaración pública del técnico pidiendo disculpas, la cual seguramente fue redactada por un personero del club para intentar calmar los ánimos. Pero, no lo consiguieron, el daño ya estaba hecho.

    Respaldar a Ivo Basay es un hecho gravísimo, porque con este acto lo que están haciendo es validar los dichos del ténico, validar un ninguneo y falta de respeto a la institución, a la historia de Santiago Wanderers y a todos los porteños. En 121 años de historia (no 125 años, como dijo Basay) es primera vez que estamos frente a una situación así. Los rendimientos futbolísticos son variados, algunos mucho peores que los de Ivo Basay, pero siempre estuvo presente el respeto por el club, independiente de la situación crítica sus técnicos sabían donde estaban, eran conscientes de la institución que les permitía trabajar y jamás tuvieron un juicio negativo contra ellos ni contra la ciudad. En cambio, la situación actual es penosa.

    Y por si esto no fuera poco, junto a la ratificación del técnico la Sociedad Anónima emite un comunicado en el cual señala que no se venderán entradas en nuestra sede, como ha sido siempre, además de establecer precios insultantes para un equipo que hace de local lejos de Valparaíso, muestra un juego paupérrimo y es dirigido por el enemigo público número uno de la Quinta Región. Miedo es la palabra que mejor define esta situación. Lo triste es que estas medidas solo alimentan el clima de tensión y perjudican al hincha wanderino en su asistencia al estadio, pero al parecer a la dirigencia no le importa para nada tener un estadio teñido de azul el domingo.

    A esta altura del partido resulta evidente que de wanderinos tienen muy poco. Sus palabras pueden ser de hinchas, pero sus actos dicen todo lo contrario. Pero como dijo Marcelo Bielsa, mañana hay que seguir viviendo, y nuestro desafío inmediato es el partido contra Universidad de Chile. Un desafío que enfrentaremos sin idea futbolística, ni estrategias para los diversos escenarios, esperando algún cambio incompresible desde la banca y gritos desaforados por parte de los ayudantes que no sirven para nada.
    Si no se gana se volverá a la misma situación que se viene arrastrando desde fines del 2013, la evaluación del rendimiento de Ivo Basay y las posibilidades de reemplazo, será así hasta que se gane un partido por azar o mérito de los jugadores ¿Para qué alargar esta situación? Ya sabemos lo que rinde el equipo con este cuerpo técnico, la situación no va a cambiar mágicamente y si somos rigurosos partido a partido solo ha empeorado.

    Según vemos, quienes dirigen Santiago Wanderers no tienen ningún interés por defender la honra y nombre del club.