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    10.02.2014

    Contra los santiaguinos se disfruta más

    wanderers
    (Por Juan Enriquez González)

    En la previa era el todo o nada para Ivo Basay, la situación del técnico ya era insostenible y así lo hacían sentir los hinchas ya sea protestando en la sede o mostrando su descontento por los diversos medios de comunicación. Se pedía el fin de la era Basay en lo inmediato, sin embargo el rival de turno no era cualquiera, tocaba recibir a los santiaguinos de azul y cuando se trata de enfrentar a los de la capital en condición de local solo cabe exigir el triunfo.

    Como era de esperar se presentó una formación inédita e improvisada, salían Sagredo y Mier del equipo para permitir el ingreso de De La Fuente y Pol, el Decano saltaba a la cancha con dos delanteros pero sin enganche. La funciones de creador eran entregas a Jorge Ormeño, algo cargado a la izquierda y Leonardo Valencia por la derecha.

    Un primer tiempo bastante aburrido donde los equipos no lograban profundizar, la improvisación de Basay no daba resultado y tanto Cellerino como Pol debían apostar a recibir un pelotazo por parte de De La Fuente quien era el principal agente ofensivo en mediocampo. Ormeño no rendía jugando fuera de su posición y Valencia daba un triste espectáculo por la banda derecha estático en la cancha y perdiendo todas las pelotas, así llegaría el gol visitante.

    La defensa no tenía problemas, Universidad de Chile buscaba atacar por las bandas y sus centros eran despejados fácilmente por los centrales caturros, un uno a cero en contra que solo había llegado producto de un error puntual marcaban el fin de un primer tiempo que merecía terminar en blanco.

    Se va Ormeño e ingresa Sagredo para cambiarle la cara al equipo, en el segundo tiempo el Decano contaba con un conductor en cancha, además, y aunque suene cómico, el desplazamiento de Valencia hacia el sector de sombra hizo que mejorara su rendimiento de forma notable. Santiago Wanderers salía con todo a dar vuelta el resultado y pasar por encima de su rival.

    El empate llegó “a puro Wande”r, Valencia luchando una pelota por la derecha buscando el área, protegiendo el balón pese a caer para pararse entre tres rivales y fusilar al arquero, jugada que marcaría el comienzo del alza del equipo.

    Con el empate los caturros se fueron con todo en busca del dos a uno, De La Fuente era el motor del equipo y Sagredo encaraba acumulando rivales permitiendo el desmarque de sus compañeros. El ingreso de Mier le dio al equipo un nuevo sector de descarga, por la banda izquierda.

    El segundo gol es una jugada que refleja lo que debería ser Wanderers en este campeonato, con el esquema propuesto, se conduce por el centro, se abre a la derecha arrastrando marcas, traslado rápido hacia la izquierda para finalizar la jugada por el centro con un remate al arco. Se aprovechan los espacios que deja el rival y se dispone a los jugadores en función del ataque, se busca el protagonismo.

    Luego la clásica orden de Basay de tirar el equipo hacia atrás y apostar a la contra, pero a diferencia de partidos anteriores la defensa estuvo impasable y despejaba todo sin asco ni vergüenza, el equipo mostraba amor propio y ganas de sacar la tarea adelante.

    El triunfo se consiguió gracias a los jugadores y la celebración de Basay junto a Morón e Hisis llega a dar vergüenza, el partido fue planteado de pésima manera y tuvo que arreglar todo sobre la marcha, además de quedar apenas en mitad de tabla y con un rendimiento mediocre, ellos celebraron su continuidad en el club.

    Los jugadores le dieron una semana más de vida a Basay y una tremenda alegría a la hinchada, porque cuando se trata de recibir a los santiaguinos no hay justificación que lleve a no desear un triunfo, para así decirle al centralismo: Santiago Wanderers de Valparaíso.